[Téndaz, mientras corre escaleras arriba hacia su habitación, recuerda el momento en que vio a Lasinia por primera vez. Eran recuerdos que ya creía haber olvidado, pero ahora resurgían tan vivaces como si hubieran ocurrido ayer...]
[Había llenado de nuevo el teatro mayor y, cuando acababa de terminar su actuación, recibió con agradecimiento el aplauso del público. Al verla, el corazón se le detuvo atravesado por su belleza y supo que nunca más sería libre. Estaba hechizado].
[La dama iba acompañada por un gran número de personas de su familia que trataban de impedir que se acercara a conocerla, pero su labia le sirvió bien, y consiguió llegar hasta ella. Se llamaba Lasinia Datsen Firinar, y formaba parte de una gran familia de la más alta nobleza de la que muy pocos sabían algo. De poco le sirvieron sus contactos a la hora de querer saber más, así que al día siguiente les siguió en su partida dejándolo todo atrás: el teatro, sus amoríos, sus amistades... tenía que saber más de ella como fuera, no podía perderla ahora que la había encontrado].
[Tras muchos días de viaje en carruaje la familia Datsen y sus acompañantes comenzaron el ascenso por las Montañas Zuldoradas. No entendió como semejante familia podía vivir en tales montañas hasta que no llegó a la fortaleza secreta en la que vivían. Estaba oculta de cualquier mirada en una depresión entre los picos de las montañas. Era un pequeño y lujoso castillo, una fortaleza fácil de defender pero muy difícil de atacar].
[Al caer la noche burló con dificultad todas las defensas y se internó en sus pasadizos. Le costó muchas horas dar con la habitación de Lasinia sin levantar sospechas ni ser descubierto pero, cuando al fin entró, todo mereció la pena. Ella no gritó ni dio la alarma al verle en la estancia, tan sólo dijo que desde que le vio había sabido que vendría].
[Días después, entre conversaciones nocturnas, ya se habían enamorado. Él actuaba para ella cada noche y le contaba leyendas que conocía o inventaba. Lasinia nunca se cansaba y siempre quería escuchar más, pero por alguna razón que desconocía ella le ocultaba por qué no la dejaban marcharse del castillo y no le dejaba que la tocase. Era como si se guardase reservas para no implicarse más de lo necesario, como si quisiera evitar hacerle daño por algo. Esos días fueron tan felices... Y tras varias semanas llegó el fatídico día].


[Lasinia alcanza la habitación de Téndaz cuando él está corriendo aún por el pasillo. Se arrastra fuera de la trampilla entre neblina y susurros extraños. Anda como si tuviera las rodillas rotas, haciendo movimientos hacia izquierda y derecha con cada paso. Llega hasta la puerta del armario y recupera la caja de música que había dentro. La abre y se deja caer sobre la cama. La música inunda la estancia].
Caja de música
[Lasinia empieza a recordar, recuerda su nombre completo. Lasinia Datsen Firinar... la luz de las cuencas vacías que son sus ojos parpadea y se suaviza].
- La mússssicaaaa... -pronuncia sin lengua ni labios.
[Un fogonazo la lleva directamente frente los ojos de un hombre fornido que la mira con ternura. Ternura... tanta ternura, no recordaba la ternura. Siente que se echa a llorar aunque no broten lágrimas de sus ojos].
- Mi amor, te prometo que siempre estaremos juntos -le susurra el hombre. Es joven y apuesto, y tiene una luz especial en la mirada que la hace sentirse débil-. Ven conmigo, huyamos lejos de todo y de todos. Nunca te abandonaré. Siempre seremos felices.
- Sabes que no puedo -le responde ella girando la cara para no ver esa luz-. Tengo obligaciones que no puedo desatender.
- Lasinia, sé mi princesa. Dime que si lo dejo todo tú también lo harás. Ambos perderíamos mucho, lo sé, pero estoy seguro de que merece la pena.
- ¿Mucho? -le mira directamente y su voz se torna áspera a pesar de que la idea de ser su princesa, como en sus historias, le hace derretirse el corazón-. No tienes ni idea de cuánto. No sabes lo que está en juego. Tengo que irme, Sadneyel, me esperan.
- Lasinia -se atreve a sujetarla por la muñeca mientras la desesperación se apodera de él-, no me dejes. Sé que si te dejo ir no volveré a verte. Lo sé, me lo dice el corazón, y si de algo sabemos los bardos es de corazones.
- ¿Por qué dices eso? -se suelta la mano mientras le mira con dureza, le había dicho muchas veces que no debía ni siquiera tocarla-. Claro que volverás a verme -mintió a pesar de saber que no podía engañarle. Le sonrió con ternura y le acarició la cara por primera vez. Era tan bello, todavía no podía creer que nunca más le volvería a ver. Memorizó su mirada, sus rasgos, su pelo, su olor... Pero tenía que irse, era su deber. Había demasiado en juego-. Adiós, Sadneyel. Nos vemos mañana -Sadneyel a duras penas la dejó ir. Ella mantuvo su expresión serena a pesar de que se estaba rompiendo por dentro. La ausencia de respuesta del joven se clavó en su corazón como una daga.
[Lasinia, tirada en la cama, continúa escuchando la música. Tan sólo hace un par de segundos que ha empezado a hacerlo...]
Yakro gira la cabeza hacia Lira y asiente con la cabeza, se agacha para coger a Fanshira, le pasa un brazo por detrás de los hombros y el otro por las rodilla levantándola así a pulso, una vez incorporado da un pequeño movimiento para asentarla bien entre sus brazos a Fanshira.
- Puedo encargarme yo de ella, no se le ve ningún rasguño, creo que solo esta desvanecida, vosotros podéis seguir investigando si queréis…
Todo seguido se gira y coge el camino hacia el comedor.
[Téndaz continuó recordando mientras subía peldaño a peldaño la escalera que llevaba a su habitación...]
[Antes de que Lasinia se fuera de la habitación la llamó]:
- Lasinia, quiero que guardes esto como recuerdo -le tendió una pequeña caja aterciopelada, dentro había un anillo coronado por una gema azul que brillaba con intensidad.
- Gracias, Sadneyel -conseguió decir Lasinia mientras las lágrimas anegaban sus ojos y la voz se le quebraba-. Adiós -pronunció de nuevo y salió corriendo apretando con fuerza con el anillo.
[Cuando Lasinia dejó la habitación del castillo donde tantos buenos momentos habían pasado, la habitación donde se habían enamorado, supo que ese día era distinto a todos los demás. Algo le decía que estuviera alerta, que esa noche no podía irse como había hecho las otras, así que se ocultó entre las sombras de los pasadizos, expectante].
[No tardó en comprobar que su instinto tenía razón. Lasinia y todos sus familiares se habían preparado para un viaje, y por sus provisiones sería de varios días, quizá de una decana. Descendieron hasta las catacumbas del castillo, donde se adentraron en un pasadizo secreto excavado en las entrañas de las montañas. Les siguió a una distancia prudencial durante días, y como no alcanzaba a verlos tuvo que superar todas y cada una de las pruebas que fue encontrando a su paso. Finalmente llegó a la construcción más impresionante que había visto en su vida, construcción que debía encontrarse bajo el Desierto de Hielo, según calculaba. Era un precioso palacio de cristal enterrado bajo el hielo del antiguo Mar Interior de Istun, quizá lo construyeron antes de que se helara, lo cual significaría que tenía más de mil o dos mil años, pensó].
[Se internó en el palacio y buscó a Lasinia. Recorrió los laberínticos pasillos durante horas hasta que finalmente llegó a una balconada que daba a una gigantesca sala en el mismo centro del edificio. Cuando vio a Lasinia bajando por la escalera de cristal, camino a un extraño altar del que brotaban luces de colores increíbles, supo lo que iba a ocurrirle. Iba a morir. El corazón le dio un vuelco. Desconocía el propósito de todo aquello, pero corrió desesperado desde el balcón en que se encontraba para evitarlo].
Lira mira a los ojos a Yakro, y se hecha a reír.
- ¿De que te ríes hermanita?
- De nada Velar, de nada. [Lira apaga su risa] Creo que Yakro tiene razón, creo que deberíamos seguir investigando, aquí hay algo más, que una sacerdotisa yazca en el suelo… ¿proseguimos por ese camino?
- ¿Estas seguro que te puedes ocupar de ella Yakro?
[Lira coge a su hermano de la mano y tira de el siguiendo el camino que prosigue más allá de la cripta, un camino que difícilmente era visible]
- ¡Velar! No te ha dicho que se ocupará de ella, estate tranquilo y prosigamos, tengo curiosidad por saber que hay al fondo del pasillo.
[Velar se deja llevar por su hermana y avanza por el pasillo que lleva más allá de la Cripta, su hermana va cogida de su mano a su lado.]
[Lina vio que Iris se levantaba de la cama y sintió un gran alivio por dentro. En otra situación se hubiera lanzado a sus brazos pero en ese momento reinaba un gran caos. Simplemente decidió avisarle]
- Iris...soy yo, Lina! No te espantes, estoy en el cuarto. Es una larga historia, pues me han intentado matar dos veces hoy y he tenido que utilizar una poción de invisibilidad...Tú también has sufrido dos ataques, el último con gas venenoso, así que te aconsejo que salgas del cuarto aunque sea desnudo...Bashmar, intentó ayudarte pero entonces cayó inconsciente por ese gas que ahora parece ser que le está matando. He mandado a Nenu por ayuda, pero francamente, dudo que nos sirva de gran ayuda. He preferido alejarla de aquí no vaya a ser que cause más problemas de los que ya tenemos...Por favor mientras voy a busca ayuda, si se te ocurre como ayudar a Bashmar, haz lo que sea...se va a morir....[Mientras decía esto a Lina comenzaron a escapársele unas lágrimas, pues el estrés sufrido en tan poco tiempo comenzaba a hacer mella en en su estado anímico. Notaba que sus fuerzas comenzaban a flaquear pero sabía que no podía dejarse llevar, debía imponerse a aquella sensación de debilidad física!
Comenzó a pensar en qué hacer, y como vio a Nenu salir corriendo en busca de la poción, decidió ser ella quien avisara a Téndaz]
- Iris, voy a buscar a Téndaz, el sabrá que hacer o a quien avisar...
[Salió corriendo en dirección contraria a Nenu y de solsayo vio a Nael y a una mujer detrás de él. Con las prisas y los nervios no se percató de nada de lo que ocurría entre ellos dos. Finalmente se plantó en la puerta de Téndaz y con todas sus fuerzas chilló su nombre mientras picaba en la puerta]
- Téndaz, Téndaz!!! Estás ahí? Necesitamos ayuda urgentemente....
[Esperó la respuesta de él para ver si se hayaba en el cuarto o no]
[Nenu se dirigía al cuarto de Lina cuando en el suelo le pareció ver algo....algo pequeño y estraño. Se acercó para ver que era y cuano lo vio su corazón comenzó a palpitar velozmente, sus ojos se desencajaron pues lo que veía le retenía de su misión principal, que era recuperar una poción mágica que iba a curar a Bashmar...
Se acercó a ese ser pequeño que se hayaba en el suelo rígido como un palo. Estaría muerta? No lo sabía, tenía que verlo...
Se acerco sigilosamente y con la punta del dedo le dio un leve toque. se balanceó. Luego le tocó la piel y no estaba fría]
- Hola bichitoooo! No estás muerta! Tú piel está calentita. ¿Qué te han hecho que no te puedes mover?
Tranquila, seguro que tienes miedo de que te pisemos, pero eso no ocurrirá porque te voy a llevar conmigo!
[Nenu la cogió con ternura y se la llevó con ella para continuar su misión. Dió un paso y se percató de un pequeño detalle que hasta ahora se le había escapado...no sabía cual era el cuarto de Lina!!!!
Su decisión fue cambiar de planes, bajaría abajo, y llamaría a Téndaz, sí, eso sería lo mejor dado las circunstancias...]
- Tranquila hadita, no te voy a abandonar...iremos al comedor a buscar al posadero.
[Bajó las escaleras y se dirigió al comedor chillando su nombre]
- Téndaz, por favor, dónde estas que arriba te necesitan....o un curandero si lo hay.....¿hay o no algún sanador entre nosotro?
[Yorel escuchó aquella voz de nuevo, sus ojos brillaron de placer. Esa iba a ser su segunda oportunidad. Cogió la daga y gritó a Razzmarena que le acompañara. Le obligó a utilizar su poder, un poder que le venía de un objeto que llevaba.
Razzmarena llevó su dedo índice y corazón juntos hacia la cabeza y se tocó la luna que adornaba su diadema negra. Mientras hacía eso emitió un grito]
- Cuutiiiii luni!!!
[Por un breve instante sus ojos se hicieron transparentes para volver a la normalidad, pero para ella ya nada era normal, podía ver las criaturas que se hallaban en el plano de la invisibilidad]
- Vamos, estoy lista!
[Lasinia sigue escuchando la música, viajando de un lugar a otro de su olvidada conciencia como arrastrada por un ciclón].
[Ahora Lasinia baja unas escaleras de cristal. Son largas, muy largas, y al final de ellas sabe que le espera su destino. Un destino solitario y aciago, es cierto, pero era el suyo. Sabe que es lo que debe hacer, a pesar de que su corazón vuele en otra dirección desde que aquel ladrón se lo había robado].
[Toda su vida su familia la ha preparado para este momento y ahora no puede y no quiere echarse atrás. Incluso la fecha de su nacimiento había sido estudiada para que estuviera bendecida por los astros celestes y los dioses, y ahora, en su veinteavo cumpleaños, el tercer día de la tercera mesana del año 3.353, había llegado el momento de su sacrificio. La marea roja que poco a poco se cierne sobre Valnessia se convertirá en unos años en una espada mortal que rebanará el cuello de sus habitantes si no la detienen a tiempo. Ella es quien la va a detener y Cristalion, el Templo de Cristal, es el amplificador que va a hacer realidad su determinación].
[El suelo y las paredes del templo le parecen de una belleza abrumadora. A su través puede ver el hielo que se acumula tras ellos, impertérrito, tan imperturbable como la determinación de su linaje. Tan sólo el cabeza de familia recuerda por qué los Datsen tienen este cometido, pero la cuestión es que hace cientos de años que se preocupan, aún a costa de sus vidas, por mantener la ubicación y los misterios de este templo protegidos, desde que lo construyeran milenios atrás, antes de que el Mar Interior se congelara].
[Lasinia ve cómo sus pies llegan al último escalón de la escalera y la dirigen mecánicamente hacia el luminoso altar donde sus familiares la esperan. Sus rostros están llenos de amor y compasión por la hazaña que está a punto de llevar a cabo, algunos lloran en silencio. Su padre y su madre no pueden casi mirarla, sus ojos están vacíos, pero aún brillan con aquella luz. La misma luz que hay en los ojos de Sadneyel...].
[Lo conoce desde hace tan sólo unas semanas, desde que le concedieron el único capricho que le han brindado en su estricta existencia: ir al teatro a ver al famoso contador de leyendas. Da gracias a los dioses porque aquello haya ocurrido y no se arrepiente de haber engañado a su familia para poder pasar con él todas y cada una de las noches desde entonces. Ella, que ha vivido toda su vida encerrada entre los muros de un castillo, ella, cuya existencia ha tenido el único propósito de desaparecer en beneficio de otros, se siente la mujer más afortunada de todas porque ha conocido lo más hermoso del mundo: el amor verdadero. Tiene el corazón henchido de satisfacción y pide perdón a Sadneyel por no haberle contado la verdad].
[El último de sus pasos la deja a los pies del altar mientras el círculo que forman algunos de sus familiares se cierra tras ella. Empiezan el cántico. Ella también. “Sea por los habitantes de Valnessia, por la eterna destrucción de los demonios: entrego mi vida”, musita para sus adentros. Cierra los ojos, da un paso al frente y se eleva por los aires con violencia, tanto que piensa que saldrá despedida por el techo del templo. Pero no deja de cantar aunque nota como su cuerpo se desgarra de dolor mientras desciende...].
[La súplica de la mujer de la capa negra atraviesa la coraza de la armadura de Nael aunque la daga rebote. El dolor que el caballero siente le aguijonea cada uno de sus músculos como si mil cuchillos se los atravesaran una y otra vez, haciéndole caer de rodillas al suelo, agarrotado. Por fortuna, el dolor cesa en unos segundos, justo en el momento que cerca de ellos se escuchan unos pasos que no parecen pertecer a nadie. Son los pasos de Lina Rivfor, que invisible corre hacia la habitación de Téndaz].
[Lina Rivfor llama a la habitación de Téndaz y sólo obtiene como respuesta una extraña música mecánica que no cesa de sonar].
[Lirio Dorado, al entrar en contacto con el cuerpo de Nenu, siente un chisporroteo de vida que la recorre de arriba a abajo. Sus músculos de destensan. Está algo cansada].
[Lailune sigue a Velar, Lira y Yakro hasta la cripta, y ve y escucha todo lo que hacen. Ahora que se separan debe tomar una determinación desde la seguridad que su invisibilidad le proporciona: seguir a Yakro o a los hermanos. Decide seguir a los hermanos, puesto que volver al comedor no le apetece].
[Velar, Lira y Yakro no escuchan nada extraño en la cripta, los pasos de Lailune pasan desapercibidos para ellos].
- No me dejes caer, ¡por favor amiguita! -grita con su vocecilla-. Estoy muy cansada. Ha sido tan horrible... ¡creí que iba a morir! ¡Casi me marchito como una flor que no se riega! -reuniendo toda la fuerza que le queda se abraza a su amiga Nenu, restregando sus mofletitos contra ella-. ¿Sabes que fue eso?
- Te confesaré algo amiguita -dice con la cara enrojecida-, tengo miedo... Hay algo en esta casa. Algo que no me gusta nada -mira en dirección a las escaleras que llevan al piso de arriba-, algo que no debería estar aquí.
[Cuando la pequeña hadita restriega sus mofletes contra Nenu, se siente invadida por la misma tranquilidad que le da escuchar el ronroneo de un gato...
Cuando le confiesa que tiene miedo, Nenu la apretuja instintivamente contra su pecho en un autoreflejo de protección]
- Tranquila, conmigo no te pasará nada. Sé que aquel pasillo estaba frío y temías por tu vida, pues estuviste cerca de algún pisotón, seguro, pero ya está...acaso puede ocurrirte algo peor que eso?
Vamos, hemos de encontrar a Téndaz, el posadero...Puedes hacer algo por Bashmar?...se está muriendo y como nunca había visto un ser como tú, quiezás puedas curarlo?
[Téndaz, en la posada, ya había llegado hasta la trampilla que daba a su habitación. Podía sentir ésa presencia familiar. “Lasinia, ¿estás ahí, en mi habitación?, ¿es eso posible?”, pensó. No podía creer que lo que sentía fuera cierto. Tanto tiempo... ¿cuánto había pasado?, ¿tres mil, cuatro mil años? Ya no lo recordaba, había perdido la cuenta.
Mientras ponía la mano sobre el tirador y empujaba la trampilla, recordó el momento en que todo ocurrió...]
[Tardó demasiado tiempo en dar con la escalera que llevaba a la sala que había visto desde el balcón. El maldito palacio de cristal estaba construido en espirales, era como ir por el interior de una caracola translúcida, así que todos los caminos eran confusos].
[Cuando al fin llegó, las miradas estupefactas de los presentes se clavaron en él mientras descendía a grandes saltos por la escalera. Lasinia flotaba sobre el altar, entre chorros de luz blanca que ahora se elevaban girando violentamente hacia las alturas. Gritaba palabras ininteligibles, palabras que los familiares que la rodeaban cantaban al unísono. Los gritos de Lasinia le perforaron los oídos, pues comprendió que era el dolor atroz de su cuerpo al desgarrarse lo que la hacía gritar así].
- ¡¡¡Lasiniaaaaaa!!! -gritó mientras corría desesperado y las lágrimas le surcaban el rostro.
[Los Datsen que no formaban parte del círculo intentaron detenerle a toda costa, pues sabían que si algo interrumpía ahora el ritual todo habría sido en vano. Pero él era muy ágil, y a pesar del frío que entumecía sus músculos esquivó todos los obstáculos hasta llegar al pie del altar. Y saltó hacia la luz. Antes de que le cegara vio el rictus agarrotado de la cara de su amada, que no se había percatado de su presencia. Aún así estaba preciosa con ese vestido blanco, y pudo ver que en el dedo llevaba el anillo azul que le había regalado días atrás. Lo último que recordó era como abrazó a Lasinia, apartándola de la luz...].
[Despertó en una habitación vacía de una casa vacía, al parecer una suerte de posada, y su cárcel por los tiempos de los tiempos. Ése iba a ser el pago por su amor, su castigo. Debería pasar todas las edades del mundo encerrado entre las cuatro paredes de esa casa, porque esa casa era él. Con el tiempo entendió que era presa de algún tipo de poderosa maldición que encerraba a su víctima en lo que ella misma entendía por una prisión. Para él, lo peor era estar estancado en un mismo lugar sirviendo a otros. Lo que sus carceleros no esperaban era que, al ser su cautivo un bardo de mundo, la cárcel cambiara de ubicación cada cierto tiempo. De todas formas, él no podía pasar del porche. Se apiadaron de él por la honestidad de su causa -un amor puro- y como consuelo le dejaron pasar su cautiverio con su amada Lasinia. A pesar de su intento por salvarla había muerto. Estaba enterrada en la cripta que había bajo la casa].
[El dolor atroz que se extiende desde su espalda le hace caer al suelo. Cuando siente que aminora, rueda hacia un lado para apartarse de un posible ataque a la vez que se pone de cara a su oponente. No le parece estar herido. No sabe qué pretende su atacante, pero desde luego estaba consiguiendo que se enfadara].
[Sin ni siquiera levantarse recupera su espada de dos manos del suelo y, mientras se incorpora con dificultad a causa de la armadura de placas, la empuña contra aquella mujer en un ataque dirigido más a defenderse que a matar].
- ¡Aaaaaahhh!
[Lucha en el pasillo del primer piso de la posada frente a la habitación de la mujer de la capa negra;
Nael Piesplanos ataca con su espada de dos manos a la mujer de la capa negra:
- Tirada de ataque Nael (d20): 12
- Gac0 Nael (espada dos manos): 16
- Golpea a: 4 (16 - 12)
- Armadura mujer (túnica): 8
--> Impacta (4 < 8), daño (d10): 3
- Puntos de golpe mujer: 8
- Puntos de golpe mujer ahora: 5 (8 - 3)
La espada de Nael muerde la pierna de la mujer de la capa negra, que se apoya en la pared para no caer al suelo].
[La mujer de la capa Negra siente un dolor intenso, de su pierna brota un poco de sangre, con la mano izquierda agarra su medallón y le suplica a su querida Argenissa]
- ¡Oh diosa de la luna negra nútrete de mi dolor y dame fuerzas! ¡Invoco tu gran poder para poder hacer tu voluntad, hacer que aquellos que viven en este mundo sufran heridas, daño y dolor! ¡Que aquel que ha osado herir a una de tus fieles seguidoras sufra las heridas más dolorosas que se puedan imaginar!
[Lucha en el pasillo del primer piso de la posada frente a la habitación de la mujer de la capa negra;
La mujer de la capa negra conjura contra Nael Piesplanos:
- Conjuro divino: causar heridas ligeras
- Tirada de ataque mujer (d20): 16
- Gac0 mujer (manos): 20
- Golpea a: 4 (20 - 16)
- Armadura Nael (no le sirve la armadura): 7
--> Impacta (4 < 7), daño (d8): 4
- Puntos de golpe Nael: 38
- Puntos ahora: 34 (38 - 4)
Nael intenta apartarse cuando la mujer acerca sus manos, pero se mueve más rápida que él y consigue tocar la armadura que recubre su pierna derecha. A pesar de que no ha podido tocarle la piel, el ruego implorado por la mujer a su Diosa atraviesa el metal y Nael siente cómo la piel se le abre bajo él].
- ¡Aaaaaggghh! -grita de dolor.
[Nael reacciona involuntariamente al estímulo del dolor gracias a las horas de entrenamiento y a las batallas libradas. Por instinto, ataca a la mujer con el mango de la espada de dos manos intentando golpearla en pleno rostro para dejarla inconsciente].
[Lucha en el pasillo del primer piso de la posada frente a la habitación de la mujer de la capa negra;
Nael Piesplanos ataca con el mango de su espada de dos manos a la mujer de la capa negra:
- Tirada de ataque Nael (d20): 19, crítico (daño x2)
- Gac0 Nael (espada dos manos): 16
- Golpea a: -3 (16 - 19)
- Armadura mujer (túnica): 8
--> Impacta (-3 < 8), daño (d3): 2 x 2 = 4
- Puntos de golpe mujer: 5
- Pg ahora: 1 (5 - 4)
Los músculos y la ira de Nael le traicionan, haciéndole golpear con más fuerza de la que pretendía. Da un golpe certero y fuertísimo sobre la cara de la mujer, que la hace caer inconsciente al suelo instantáneamente. Durante el golpe se escuchó un desagradable crujido que pareció provenir de la cabeza de ella].
[Lina escucha la música que suena dentro del cuarto del posadero, pero lo que logra captar verdaderamente su atención es la batalla que se desarrolla en el pasillo. Se da cuenta justo cuando la mujer de la capa negra comienza a conjurar contra Nael. Al escuchar sus palabras descubre que su magia no proviene de un dios bueno. No conoce a que sacerdocio puede pertenecer pero seguro que a ninguno con buenas intenciones.
Lina reza para que Nenu encuentre ayuda pues ahora tiene que ayudar a Nael que lo único que intenta es defenderse]
[Yorel abre la puerta y observa que en el pasillo hay pelea. No le interesa, su objetivo es otro.
Cuando Razzmarena cruza la mirada con el cuerpo invisible de Lina sus ojos se hacen invisibles durante unos segundos. Se acerca a la oreja de Yorel y le susurra unas palabras]
- Yorel, la chica está allí, y va hacia la pelea... sígueme que yo la agarraré.
[Razzmarena comienza a caminar siguiendo a Lina, mientras Yorel se mete la mano en uno de sus bolsillos. Nota en las yemas de sus dedos un polvillo y coge un puñado]
[Lina oye la puerta que se abre detrás suyo y mira para ver quién sale. Ve a aquel chico extraño que intentó matarla y a una mujer. Están parados mirando hacia la pelea... aunque piensa que la mirada de la mujer es algo extraña.
Un escalofrío recorre su cuerpo al ver que comienzan a caminar hacia ella aunque inmediatamente se tranquiliza pensando que se dirigen a la pelea... no puede verla nadie en esas circunstancias.
Se arrima contra la pared y se queda quieta esperando a que esos dos hagan algo, pues sabe que si ataca ahora volverá a hacerse visible]
[Razzmarena camina con decisión hacia los dos que se pelean. No quiere que Lina note que la ve y decide que la atacará cuando la tenga al lado mismo.
Yorel la sigue y oye en su cabeza la voz de Timmy diciéndole: ¡Mátalaaaaaa!.
Razzmarena se acerca a la mujer de la capa negra y cuando está a su lado se gira de sopetón propinando un puñetazo a Lina en todo el estómago, seguido de otro en la cara. Seguidamente le agarra del cuello y la sostiene. Yorel, que está al lado de las dos, abre el puño a la altura de las manos de Razzmarena que sujetan el cuello de Lina y sopla el polvillo que tenía acumulado con todas las fuerzas que sus pulmones le permiten.
Razzmarena contiene la respiración mientras ve como se expande rápidamente a lo largo de un metro el polvillo negro que su compañero sopla hacia Lina]
- Querida, ahora nos veremos tú y yo en tus sueños... jajajajaja
[El ataque de Razzmarena la ha cogido totalmente por sorpresa y Lina Rivfor no ha podido hacer nada para defenderse.
El polvillo negro lanzado por Yorel recorre la distancia de un metro afectando a todo aquel que se encuentre dentro de su abanico de efecto, entre ellos a Lina, que lo respira.
Lina cae al suelo dormida aunque su invisibilidad no desaparece].
[Nael respira agitadamente con los ojos abiertos de par en par. Mientras se da cuenta de lo que acaba de hacer, baja poco a poco la espada].
- Perdona -toca a la mujer y la balancea. La preocupación impregna su voz-, no quería pegarte tan fuerte. No deberías haberme atacado sin motivo.
[La mujer no se mueve, y Nael tiene miedo. Si la ha matado sin querer... Decide comprobar si respira, así que se agacha sobre ella. Le parece que sí, aunque no está muy seguro. Mira alrededor para ver si alguien le puede dar una segunda opinión, o ayudarla. Ve a un hombre y a otra mujer (¿ya los había visto antes?), pero están en una posición de lo más extraña: él agachado soplando su mano y ella como cogiendo algo en el aire].
- Perdonad... -comienza a decir.
[Entonces lo vio. Allí había algo, en el suelo, pero a la vez no había nada. La pimienta negra que iba cayendo del aire silueteaba una forma a los pies de aquellos dos. No sabía a ciencia cierta que debía ser, pero había algo que a la vez no estaba. Nael no lo entendía muy bien].
- ¿Podéis ayudarme? No sé si esta mujer se encuentra bien, me atacó y se hizo daño -dijo mecánicamente selañando a la mujer de la capa negra, aunque no dejó de mirar la forma cubierta de pimienta ni un instante.
[Se acercó a ellos, y al moverse sintió una punzada de dolor en su pierna derecha por la herida que le había hecho la condenada loca].
- A veces he curado a animalillos del bosque: conejitos, pajarillos, ... -responde a Nenu-. Pero nunca he curado a ningún humano, no sé si lo podré hacer. Además, ahora estoy tan cansada que no sé si tendré fuerzas -da un bufido y pone los ojos en blanco para desplomarse acto seguido sobre el pecho de Nenu-. Necesito comer algo, estoy hambrienta.
[Cierra los ojillos y empieza a olisquear alrededor moviendo la naricita. Sí, cerca de allí había más de una persona que dormía, aunque sus sueños no eran tan deliciosos como los de Nenu... Tendría que contentarse con eso porque ella estaba despierta.]
- Ahora vuelvo amiguita, espérame aquí, no tardaré un suspiro.
[Desapareció de los brazos de Nenu para aparecer en el pasillo del primer piso, tras un humano que estaba frente a su otra amiguita, la que antes había jugado con ella a las adivinanzas sobre plantas. Le pareció que debía estar cansadísima para ponerse a dormir allí mismo, en el duro suelo, frente a otros humanos. Incluso le resultó divertido hasta que comprendió que parecía tener sueños desagradables. Aunque eso no era posible porque ella la había bendecido con buenos sueños hasta la próxima luna llena... Ahora no podía hacer nada por ella, así que miró a la otra humana que dormía allí, una vestida con una capa negra. De inmediato desechó la idea de alimentarse de sus sueños porque se le antojaron bastante tenebrosos, y eso de seguro la enfermaría, así que desapareció otra vez.]
[Apareció tras otro humano de pelo largo que, en el almacén de la posada, llevaba en brazos a una humana que dormía. Tampoco le gustó el olor de sus sueños, que olían como a podrido, muy mal. Así que de un nuevo salto se plantó en la habitación de un anciano que dormía profundamente. A pesar de su edad sus sueños parecían ser de lo más intensos. Caminó sobre él por encima de las sábanas hasta llegar a su cabeza y, de un saltito, se lanzó en picado a ella y desapareció.]
[Cuando regresó a los brazos de Nenu estaba de nuevo llena de energía.]
- ¡Ya estoy lista! -afirmó con entusiasmo-. ¡Llévame a donde quieras amiguita!
[La silla casi le hizo caer al vacío cuando rompió la ventana. "Maldición", se dijo al ver que su objetivo se levantaba vivito y coleando varios minutos después, "¿es que nada va a matarle? Este condenado parece tener más vidas que un gato".]
[No obstante, el sacerdote no había tenido tanta suerte y se convulsionaba sobre un charco de sangre, como una alimaña que da los últimos coletazos. "Así no le volverás a curar desgraciado", pensó satisfecho.]
[Decidido, cruzó el marco de la ventana. Sin hacer más ruido que un suspiro, desenvainó su katana y se deslizó por la habitación hacia su presa cuando estaba de espaldas a él. Sus pasos eran tan silenciosos como pétalos de cerezo deslizando sobre sábanas de seda.]
[Cuando estuvo lo suficientemente cerca, alzó la katana y atacó al hombre desnudo. Estaba desarmado y de espaldas, así que no le daría ninguna oportunidad. Esa forma de matar carecía de honor, pero no era el honor lo que le había hecho sobrevivir hasta ahora.]
[En el momento que estaba atacando, ya en el marco de la puerta de la habitación, vio aparecer a un pequeño ser alado detrás de un hombre que había en el pasillo, al lado de una mujer. Acto seguido volvió a desaparecer. Era la primera vez que veía algo así, y no pudo más que preguntarse si le había afectado algún resto del gas venenoso que aún quedara en la habitación y que le estaba haciendo alucinar. La distracción le costó cara, pues su katana impactó sobre la pared en lugar de sobre su víctima, alertándola. Se preparó para un nuevo ataque.]
[Yakro sube las escaleras con Fanshira en sus brazos, alcanza el almacén, y todo seguido entra en el comedor sin notar la presencia de Lirio Dorado. Una vez allí busca un buen sitio para dejar a Fanshira estirada en la hierba fresca y tierna. La deja y se arrodilla a su lado, con su mano aparta la capucha y acaricia la cara de Fanshira]
- Quizás tú puedas ayudarme… Pero ahora eres tú quien necesita de mi ayuda, jeje, aunque quizás más adelante pueda hacerte un favor aún mas grande que nos satisfará enormemente a los dos.
[Yakro se incorpora, se dirige a la barra.]
- ¡Posadero, Posadero! ¿Estas ahí? [Pone cara de estar intentando recordar algo…] ¡Ah sí!, Téndaz, Téndaz ¿estas ahí?
[Al ver que el posadero no responde decide servirse el mismo entra dentro de la barra y coge una jarra, entra en la cocina y la llena de agua. Ve un trapo limpio que le será útil así que lo coge, todo seguido sale de la cocina y de la barra para volver a donde había depositado a Fanshira.]
(Iris se alivió de que Lina estuviera bien, y le respondió. Era ella quien se encontraba invisible en la habitación).
- De acuerdo Lina, busca ayuda, yo haré lo que pueda por Bashmar, pero no tardes, por favor.
(Entonces, con Bashmar entre los brazos, escuchó a su lado que una espada golpeaba la pared. Instintivamente dejó a Bashmar en el suelo y se dio la vuelta para encararse con el hombre oscuro. Se dio cuenta en ese momento de que estaba desarmado y desnudo, mientras que ese asesino llevaba espada y quién sabe cuántas cosas más).
(Dedició enfrentarse al asesino sin más arma que sus propias manos. Era un experto en artes marciales y cualquier fallo con la espada, por pequeño que fuese, le costaría caro).
- ¡¿Quién eres y por qué intentas matarme?! ¡¡Responde!!
(Esperó alerta, y cuando creyera que podría acercarse al hombre sin que le clavara la espada, intentaría deslizarse a sus espaldas e inmovilizarlo con una de sus llaves. Si no pudiera inmovilizarle para obtener información, no repararía a la hora de dejarlo inconsciente e incluso de matarlo partiéndole el cuello. No correría ningún riesgo).
[Lucha en el pasillo del primer piso de la posada frente a la habitación de Fanshira;
Iris Lok ataca con artes marciales al hombre oscuro:
- Tirada de ataque Iris (d20): 15
- Gac0 Iris (arte marcial): 17
- Golpea a: 2 (17 - 15)
- Armadura hombre (cuero): 6
--> Impacta (2 < 6)
Iris se desliza rápidamente en el momento en que el hombre oscuro hace un movimiento en falso y le agarra del cuello. Le empuja hacia adelante para quedar a sus espaldas y le coge bajo ambos brazos para dejarle completamente inmovilizado con una llave].
[Nenu vio como en un cerrar y abrir de ojos la hadita desaparecía y volvía a aparecer en sus brazos.
Escuchó lo que le dijo y pensó que aunque solo hubiera curado animalitos sería bueno que lo intentara con Bashmar visto que no había nadie cerca para hacerle unas cuidados decentes.
La apretó entre sus brazos y salió corriendo hacia arriba, con la esperanza que ella fuera la solución...]
- Diminuta....no entindo como has podido ir a comer en tan solo 3 segundos, pero como te veo revitalizada, tal vez puedas hacer algo por Bashmar...te subiré arriba donde se encuentra él.
[Subió las escaleras a grandes zancadas y a una velocidad extrañamente rápida. Nadie lo sabía pero en su isla natal, Kend, desarrolló esta habilidad tras unos duros entrenamientos para presentarse a las competiciones que la isla entera programaba a finales de cada Mesana de las Flores. En esta competición se realizaban más de 40 pruebas curiosas, entre las cuales estaba la de subir las escaleras más rápido que nadie. Allí cada Juru demostraba en qué habilidad destacaba. Nenu fue ganadora de esta prueba durante 10 años seguidos. El último año no pudo presentarse porque se durmió. También destacó en la prueba "Trepadora de Grafilos", al coger el mayor número de los frutos que éste especie de árbol albergaba en las ramas más altas.
Cada año se presentaba a 10 de las 40 pruebas.
Mientras subía las escaleras, recordó que a estas alturas del mes, se estaría realizando la competición...realmente era una pena!]
[Miró al hombre con su natural frialdad cuando le preguntó acerca del motivo por el que quería matarle, y bajo la tela que cubría su cara una débil mueca asomó a modo de sonrisa].
- Soy Kurai Kage. Ya sabes por qué tengo que matarte.
[La maniobra del hombre le cogió desprevenido, no esperaba que supiera artes marciales ni que fuera tan ágil. Le había inmovilizado, pero no en vano había dedicado su vida a aprender el arte de la lucha. Con un rápido movimiento de artes marciales intentó zafarse de los brazos del hombre para contratacar con la espada.]
[Velar y Lira mantienen su camino hacia el fondo del pasillo cuando encuentran una escalera que va hacia arriba. La pequeña Lira no se lo piensa dos veces y sube los primeros escalones tirando de la mano de su hermano.
Velar no las tiene todas consigo, el camino es estrecho y no podría moverse bien, menos con la vara,… si tuviera que defenderse no podría usar los poderes de la vara y el teletransporte en la oscuridad no es efectivo.]
-¡Lira! Tranquila, no podemos ir tan decididos, no sabemos lo que esa sacerdotisa ha invocado, imaginate que tenemos que defendernos, aquí no te podría defender, no hay casi espacio ni para moverse. Creo que deberíamos retirarnos.
Si no calculo mal por la altura de estas escaleras y por la distancia que hemos recorrido estas van a dar al piso superior, a alguna de las habitaciones, volvamos por donde hemos venido y vayamos al piso superior. Si hay algo lo encontraremos allí.
-¿Es que ahora resulta que eres un cobarde? Yo voy a subir, tu haz lo que quieras…
- Lira, sabes que no es eso, pero no se si podremos defendernos, si hay otra posibilidad ¿porque arriesgarnos?, sufro mas por ti que por mi,… da igual estas decidida… si hemos de subir déjame ponerme al menos a mi delante.
- Bueno, eso no me importa pero no te demores demasiado.
[Velar sube las escaleras con las dos manos puestas en la vara, todos sus sentidos están alerta. Siguen subiendo hasta que llegan a la parte superior de la escalera, hay una trampilla que Velar intenta abrir…]
[Lucha en el pasillo del primer piso de la posada frente a la habitación de Fanshira;
Kurai Kage usa artes marciales para librarse de Iris Lok:
- Tirada de destreza Kurai (d20+1): 16
- Destreza Kurai: 16
--> Superada (16 <= 16)
Kurai Kage intenta una maniobra desesperada para librarse del encierro de Iris y a punto está de salirle mal, pero al final consigue escurrirse dejándose caer con todo su peso hacia abajo mientras alza los brazos. En el proceso la katana se le resbala de la mano y cae sobre el suelo].
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