Herbolario

Giraluna
Lazo de Pensamientos
Lumina
Siempreviva
Tormenta
Volcanira




Giraluna


El giraluna es una planta de tallo herbáceo y grueso de cerca de dos metros de altura. Tiene hojas alternas acorazonadas y sus grandes flores, que se doblan en la madurez, son blancas al abrirse por primera vez para después ir tomando un tono azulado conforme reciben la luz de la luna blanca. La planta toma su nombre por la propiedad que tiene la flor de irse moviendo hacia este astro, de la misma forma en que el girasol se vuelve hacia el sol.

Las flores maduran durante el verano, momento en que dan su fruto. El centro de la flor se llena entonces de numerosas semillas negruzcas que brillan con una luz violácea, pues en ellas se condensa la luz de luna que la flor ha ido absorbiendo poco a poco.

Estos escasos frutos son muy bien valorados por herbarios, hechiceros, alquimistas y hasta por algunos sacerdotes, pues aprecian el valioso aceite que se obtiene de ellos, útil para elaborar poderosas pociones y llevar a cabo encantamientos o rituales.

El populacho considera esta planta venenosa y hasta una creación de las fuerzas demoníacas y de los dioses de la oscuridad. No se atreven a acercarse a ella siquiera, porque las veces que alguien ha comido sus pipas ha sufrido extraños episodios en los que su comportamiento cambiaba radicalmente, su personalidad se transformaba, como si hubiera sido poseído. Otras veces los afectados por su ingesta han dicho ver otras realidades, oscuras e infernales, veían cosas que no existían, y al recuperar el conocimiento afirmaban con rotundidad que su alma había abandonado su cuerpo.

No hay muchos lugares donde se pueda encontrar giralunas a causa de que las creencias del populacho le impulsa a destruirlos en cuanto tiene la oportunidad. Suelen encontrarse creciendo en lugares altos y apartados, donde de noche puedan recibir plenamente la luz de Aknal cuando se acerca su plenilunio.


Lazo de Pensamientos


Aunque muy parecida a la amapola silvestre, el lazo de pensamientos es una planta radicalmente distinta. Su ciclo también es anual, pero las flores que nacen de esta planta son de un blanco radiante, y no rojas como las de la amapola. O eso dicen los estudiosos, ya que son muy pocos los que han logrado ver su color original.

Debido a su sensible naturaleza espiritual, estas flores tienen la prodigiosa capacidad de impregnarse con el primer pensamiento que tenga el primer ser que se les acerque. Cuando esto sucede, la flor cambia de color, perdiendo su color original para volverse del color del pensamiento del que se ha impregnado. Se cree que los pensamientos alegres hacen que la flor adquiera colores vivos y cálidos, y que los tristes o malvados le dan un tono apagado y enfermizo. Una vez que la flor se ha empapado de un pensamiento, se satura y pierde su capacidad de absorción.

Pero no sólo eso, en los libros de algunos herboristas se menciona que en el proceso de cambio de color el pensamiento queda atrapado entre los pétalos de la flor. De forma que si alguien se la comiera, podría visualizar en su mente el pensamiento del que se impregnó.

Esta inverosímil idea ha hecho que el lazo de pensamientos sea objeto de infinitud de experimentos de hechiceros y alquimistas durante la historia, con los que pretendían crear poderosas pociones o artilugios mágicos que permitieran leer la mente. Pero si lo consiguieron, nunca se supo. Hay quien incluso cree que esta flor es conocida por algunos de los más experimentados ladrones y asesinos de oscuras órdenes secretas, y que la utilizan para extraer información de sus víctimas sin que ni siquiera se den cuenta. Aunque esto no parece muy creíble puesto que si así fuera, ¿cómo impedirían que la flor se impregnara de sus propios pensamientos?


Lumina


Este arbusto forma matorrales en lugares frescos y húmedos en los que no haya obstáculos que impidan el paso de la luz de la luna, su principal sustento además del agua y la tierra.

Sus hojas son acorazonadas con márgenes toscamente dentados, y desprenden un intenso aroma cuando son azuzadas por el viento al ponerse el sol. Los que han percibido su olor lo han descrito como algo extremadamente seductor, pero los viajeros experimentados saben muy bien que deben evitar seguir su rastro, pues conduce a una segura perdición.

Es por la noche cuando esta planta se vuelve más peligrosa para los incautos. Las flores de la lumina comienzan a abrirse cuando cae el sol, y llegan a su máximo esplendor cuando la oscuridad se hace patente. Tienen un aspecto globoso y lanudo, parecido al de los dientes de león cuando están maduros, pero mucho más grandes, y además brillan con un tenue resplandor azulado que puede verse a cientos de metros de distancia en terreno despejado. Emiten luz de luna aun en las noches cerradas, pues han ido almacenando la luz de este astro noche tras noche.

Los que han llegado hasta ella siguiendo su rastro, dicen que contemplar la lumina es un espectáculo de una belleza sublime para los sentidos, pero son muy pocos los que lo han contado, porque se cree que aspirar su aroma o contemplar su luz produce una extraña amnesia. Entre el populacho se dice que no se debe mirar fijamente a sus flores, ya que son capaces incluso de hechizar a quien lo haga. No sería la primera vez que se encuentra a algún viajero solitario que vaga sin rumbo y sin saber quién es o adónde iba en los parajes donde crece este arbusto. Muchos viajeros incluso desaparecen sin dejar rastro y no se les vuelve a ver jamás.


Siempreviva


La siempreviva es una planta trepadora de hojas permanentemente verdinegras capaz de vivir casi en cualquier medio y capaz de soportar tanto la falta como el exceso de agua. Aunque parezca que las altas o muy bajas temperaturas la destruyan, sus raíces quedan aletargadas bajo el suelo protegidas por una sustancia aislante a la espera de que las condiciones vuelvan a ser adecuadas. Es entonces cuando vuelve a brotar creciendo a un ritmo alarmante y, pese a que no es una parásita verdadera, daña y aun ahoga con su espeso follaje a los árboles por los que trepa.

En primavera le crecen pequeñas flores amarillas que dan como fruto pequeñas bayas negruzcas del tamaño de un guisante.

Los alquimistas aprecian de ella la Sipreva, nombre que le dan a la sustancia aislante con la que esta planta protege sus raíces ante las condiciones adversas, y se dice que alguno de ellos ha conseguido incluso extraerla para crear un prodigioso ungüento que tiene la capacidad de proteger al que lo lleva de las temperaturas extremas. Pero si esto es cierto, la receta es del todo secreta.

Entre el populacho existe la férrea creencia de que esta planta fue bendecida por Vidalzea en los albores de los tiempos y que por eso goza de extrema capacidad para la supervivencia. Algunas aldeanas en estado de buena esperanza incluso ponen ramilletes de sus flores bajo las almohadas en primavera para favorecer los buenos partos y la salud de sus bebés. Pero no lo creen así los cuidadores de bosques y jardines, que sólo ven en ella una creación del mal que amenaza al resto de plantas y árboles cuando aparece y que sólo se puede matar a golpe de fuego en las raíces.

Esta planta ya no se puede encontrar creciendo en estado salvaje en casi ningún lugar de Brangart -Reino de los Hombres-, ya que se ha ido exterminando paulatinamente. Sólo se encuentra en las inmediaciones del río Marún, cerca de la ciudad de Laúr, y en su Mercado Herbal.


Tormenta


Cuenta una leyenda élfica que hubo una época, hace miles de años, en que las tierras de los elfos grises se hallaban bajo el influjo de unas grandes tempestades que parecían no tener fin. La devastación se cebaba únicamente en sus tierras, pues más allá de sus lindes las nubes se difuminaban dejando paso al brillo luminoso del sol.

Los elfos cantaron y preguntaron por qué se ahogaban sus bosques, esperando recibir de las fuerzas naturales una señal que les permitiera averiguar por qué recibían aquél inmerecido castigo, pero no obtuvieron más que truenos como respuesta. Imploraron ayuda a la Diosa de la Vida, a pesar de que hacía miles de años que no les dirigía la palabra, pero sólo el silencio hizo acto de presencia en sus mentes recelosas.

Hasta que un día alguien miró por el centro de la tormenta. Allí había un ojo negro, tan negro como los augurios que traen las pesadillas, gritando a los doce vientos que traía como castigo muerte y destrucción para los elfos grises.

El pecho de los elfos se inundó de desesperanza tan rápido como se desbordaron los ríos, pues nada podían hacer contra el reflejo de la crueldad de fuerzas divinas. Pero, aunque la mayoría lo ignoraba, aún quedaba un resquicio de fe en los nobles y puros de corazón, que brilló como mil soles en la oscuridad de aquella tormenta interminable.

Se abrió entonces un claro en el bosque iluminado por la calma sostenida que habita en el ojo del huracán, en el que no caía ni una sola gota de agua. En medio del caos, una flor de un blanco puro crecía radiante envuelta en una nube de finísimo rocío, ignorando la devastación que la rodeaba. Tormenta fue el nombre que recibió de boca de los elfos.

Llegando en un momento así, los elfos tomaron la sencillez de su belleza como señal de un augurio sagrado, y con extremo cuidado sacaron las semillas del fruto de la flor para plantarlas en todas partes. Crecía rápida como el rayo, y allí dónde germinaba su flor la tormenta desaparecía a los pocos días porque, al parecer, se alimentaba de su fuerza para proporcionar su fruto, y cuánto mayor era la ferocidad de la tormenta, más y más crecían las flores.

Finalmente la tempestad se difuminó como un mal sueño, y en su lugar quedó un bosque maltrecho sembrado de frutos blancos tan bellos como mortales, pues contenían la furia de las tormentas que los habían alimentado, y un roce bastaba para que se rompieran liberando vientos huracanados o tifones que lo arrasaban todo a su paso.


Volcanira


Se trata de un arbusto leñoso que necesita mucho calor para sobrevivir, por lo que se suele encontrar en zonas volcánicas. Tiene gruesas raíces, con las que absorbe los minerales del subsuelo, y con ayuda del calor los transforma en hojas dentadas, tan afiladas que son capaces de cortar el cuero con sólo rozarlo.

Tiene pequeñas flores rojas que nacen todo el año, siempre que el calor sea suficiente, y se sabe que todas las volcaniras de una misma zona florecen a la vez. El motivo es que los frutos que proporcionan las flores son extremadamente explosivos. Se trata de unas pequeñas bayas rojas que acumulan en su interior todo el calor que ha ido recopilando el arbusto, y una vez llegan a su límite, explotan violentamente.

Una vez estalla la primera baya, se origina una reacción en cadena que hace saltar por los aires todos los matorrales de la zona, destruyéndolos irremediablemente y lanzando una lluvia de hojas afiladas en el proceso que mata todo lo que encuentra. Esta es la única manera que tiene el arbusto de liberar las semillas que contienen las bayas. Una vez han explotado, las semillas se esparcen por todas partes y el ciclo comienza de nuevo.

Cuando la zona volcánica es lo suficientemente grande, la volcanira tiende a formar laberintos de caprichosas formas, tan caóticos como mortíferos, aunque sólo perduran las mesanas que tarda el arbusto en recopilar el calor necesario para que exploten sus bayas.

Se han encontrado algunos libros de historia que hablan sobre este extraño arbusto. En unos se narra que hubo un grupo de medianos que trataron de usar las bayas de la volcanira en la batalla, pero que eran tan inestables que al intentar transportarlas explotaban súbitamente, así que desistieron. En otros se habla sobre los elfos, cuando miles de años atrás transportaron la volcanira hasta sus tierras, manteniéndola viva con ayuda de su magia. La plantaron en la falda de un volcán que amenazaba con entrar en erupción arrasando sus bosques, y el arbusto no cesó de crecer hasta que al final el volcán se apagó para siempre.

Volver Arriba   -   Volver al Inicio