[Un soplo de aire entró por la destrozada ventana de la habitación de Yorel haciendo volar el pelo de Razzmarena, que observaba la escena impasible. Allí, inconsciente sobre el suelo, Lina ignoraba que su hermano la había estado a punto de matar y que su reciente amor luchaba para salvarle la vida. Iris no iba a permitir que muriera degollada como un perro. El hada Lirio Dorado sobrevolaba la estancia preparada para pedir ayuda a los espíritus de la naturaleza si él lo necesitaba.
El soplo de aire formó un remolino empujado por las alitas de Lirio para deslizarse después por el pasillo y adentrarse en la habitación de Téndaz, el posadero. Allí, Fanshira descendía por una cuerda como una araña, oscura y elegante, descolgándose por el agujero del suelo hacia el salón privado donde descansaba el cuerpo de Téndaz. Una mosca indefensa en una telaraña. Sus ojos blancos no lanzaban destellos, su mirada depredadora no revelaba lo que tenía intención de hacer. Su túnica ondeó.
Tras atravesar los ropajes, el aire se deslizó bajo la puerta. Recorrió un corto pasillo y se coló entre las costillas de Lasinia. Sus ojos ardían presa de una ira malsana. Su mirada se clavaba en el pecho de Nael, viendo a través de la carne el corazón que deseaba aplastar con sus garras de hueso. El soplo de aire se vio partido en dos por la espada del caballero, que en ese momento hacía crujir los huesos de la mujer esqueleto. Una de las dos partes acarició el rostro de Yakro, que se acercaba para unir su maza a la lucha, mientras la otra se veía absorvida por los ávidos pulmones de Nenu, cada vez más cansada en su esfuerzo por alentar a los luchadores con cantos de ánimo desde el escenario.
La corriente de aire causó un escalofrío al sacerdote Bashmar, que arrastraba a Shina al almacén para ponerla a salvo, antes de lanzarse en picado escaleras abajo hasta la cripta. Cerca de allí, hizo bailar los tirabuzones dorados de Lailune y arrastró los polvos mágicos que estaba soplando de la palma de su mano en la cara de Velar. Un regalo inesperado que hizo al joven sucumbir a placeres secretos. Lira les miraba con una mezcla de envidia y de celos que estaba emponzoñando su corazón tan rápido como se desbordan las aguas de un río.
Y la corriente de aire se extinguió].


El camino había sido tortuoso. Hacía poco tiempo había disputado una lucha que le había dejado maltrecho, pero había continuado con su camino, hasta que encontró la puerta.
Había escuchado hablar maravillosas historias de la Posada Lunazur, y no dudó en dirigir su trayecto sin rumbo hacia allí.
Pero, en esos momentos, su mente le recordaba que su cuerpo necesitaba un descanso, un letargo que le recuperara completamente. Así que decidió pasar el umbral de la puerta. Empujó ésta y se adentró en la posada.
Se adentró observando todo lo que había en aquel extraño lugar, hasta llegar al salón. Pero su encanto se desvaneció cuando se percató del peligro. La batalla que se estaba desarollando en el salón le hizo flaquear las piernas, sabiendo que ahora mismo sus fuerzas no estaban a la altura de una lucha feroz. Decidió arrinconarse en una esquina del salón, desenfundó sus dos dagas y, respaldando su espada en la pared, aguardó en posición de defensa en caso de sentirse atacado.
- Me llamo Bashmar Mazadeplata, Sacerdote de Nuestra Misericordiosa Señora de la Creación, Diosa Suprema de la Vida.
[Ante el beso, Bashmar enrojece hasta parecer un tomate maduro. Está visiblemente nervioso. Deja a Shina rápidamente en el suelo del almacén, recostada en unas cajas, y se gira con brusquedad hacia el salón. Entonces ve que otra persona ha entrado en la posada y olvida lo sucedido].
- ¡Eh, tú, el que acaba de entrar! ¡Aquí estarás a salvo, acércate!
[Nenu se encontraba enfrascada en insultar a Lasinia, cuando de repente se da cuenta de que Yakro, ese hombre tan aburrido que aparte de lanzar esferas llenas de pinchos solo sabe tocarse el pelo, le está hablando a ella. Escucha con atención sus palabras y piensa que tal vez la idea no esté mal. Cree que sus insultos han surtido efectos positivos sobre Lasinia y ésta, iracunda perdida, ataca con más torpeza a sus amigos. Tal vez sea el momento de ir a buscar ayuda pues el cansancio se está apoderando de ella y no ve posible que sus compañeros tiren adelane sin su danza para darles ánimos].
- Tienes razón Yakro, iré a buscar a esos hermanos por la trampilla del almacén. No desistais, volveré enseguida. Os tendré en el pensamiento, y no os abandonaré ni un solo segundo. Si quereis podeis imaginarme si eso os ayuda a tener más fuerzas!
[Nenu sin pensarselo más comienza a correr dirección al almacén. Es justo en ese momento cuando entra el nuevo huésped en la posada. Si se ha fijado en ella, solo ha podido ver que un ser pequeño a gran velocidad se colaba a una habitación atravesando una puerta, que aunque no lo sabe, da al almacén]
[La ira se apoderó de Yorel cuando falló el ataque.
Su conejito, con las pupilas totalment dilatadas, le chillaba cada vez más fuerte, aunque sus gritos solo los escuchaba él. Le comenzaba a doler mucho la cabeza y no entedía porqué Timmy le hacía aquello, sus fuerzas se estaban debilitando pues no soportaba tanto dolor. Por un momento, le entraron unas ganas irresistibles de girarse y propinar un gran golpe a Timmy para que se callara, aunque fue solo un pensamiento fugaz. Se sorprendió de si mismo al descubrirse pensando esta clase de cosas, pues jamás se le había pasado por la cabeza tal idea.
Si no atacaba Iris, volvería a intentarlo él]
[Ashtamira, continuaba parada en la puerta del jardín. Justo cuando iba a entrar vio como pasaba Lasinia escaleras abajo, hacia el salón principal. Creió conveniente esperarse fuera hasta que todo acabase, para bien o para mal. No se encontraba con fuerzas para inmiscuirse en ninguna batalla.
Allí, con la puerta entreabierta, intentaba observar como prosperaba la batalla]
Un grito que le apelaba llamó su atención. Vió al hombre que le había llamado y, aunque dudó un instante de moverse aun más por la sala, se deslizó lo más rápido posible hacia él. Intentó ir lo más rápido posible, lo más ràpido que sus fuerzas le dejaban, no quería llamar más la atención en medio de esa batalla.
No obstante, le pareció ver algo fugaz, una sombra que cruzaba el salón. No tenía tiempo para pararse a pensar. Debía llegar sin demora a ese lugar seguro.
[Razzmarena, que hasta ese momento no había sabido reaccionar, vio que su compañero corría un grave peligro. Decidió ayudarle, aunque la lucha no fuera lo que más le agradase. Fue a su mochila, cogió la daga y se echó encima de Lina, cogiendola del cuello. Le colocó la daga en la yugular y gritó a Iris]
- Tú! Para ahora mismo o le corto la yugular a tu querida amada... No la ves verdad? Pues está, aunque invisible por una poción que se tomó.
(Iris había esquivado con soltura el ataque de Yorel, pues conocía bien el maravilloso arte de la lucha, y se lo devolvió en forma de estocada con su espada larga. Era el arma que más le gustaba, le encantaba, y además era su especialidad. Nadie en el Reino de Rapiet había conseguido vencerle en los torneos de la guardia de la ciudad. Por eso era el encargado de la seguridad del reino...)
- ¡Encaja esto! -y atacó con inquietante precisión antes de que Razzmarena hubiese empezado a moverse hacia Lina. A pesar de sus movimientos un tanto extraños, parecía economizar cada uno de ellos, de forma que daba la impresión de que ninguno carecía de sentido.
[Lucha en la habitación de Yorel;
Iris Lok ataca con espada larga a Yorel:
- Tirada de ataque Iris (d20): 16
- Gac0 Iris (espada larga): 16
- Golpea a: 0 (16 - 16)
- Armadura Yorel (cuero tachonado): 6
--> Impacta (0 < 6), daño (d8+3): 6
- Puntos de golpe Yorel: 12 de 15
- Pg ahora: 6 (12 - 6)
Yorel intenta esquivar el estoque de Iris, pero su mano es más rápida, y su espada larga se clava en el costado de Yorel con precisión].
[Nael escucha a Yakro. Se echa hacia a atrás para que Lasinia avance un poco y puedan atacarla juntos].
[Lucha en el salón;
Yakro ataca con maza a Lasinia Datsen:
- Tirada de ataque Yakro (d20): 9
- Gac0 Yakro (maza): 20
- Golpea a: 11 (20 - 9)
- Armadura Lasinia (ropa): 2
--> No impacta (11 > 2)
Yakro se lanza maza en mano hacia Lasinia pero ella hace un extraño movimiento con su espalda, doblándose casi sobre sí misma, de forma que la maza le pasa por encima].
[Al doblarse de esa forma para esquivar el ataque de Yakro, Lasinia ve cómo el pequeño ser empieza a correr. Sus ojos centellean peligrosamente y, sin ni siquiera cambiar de postura, estira la mano donde refluge su anillo azul y murmura susurros de otro mundo. De ninguna manera va a dejar que esa asquerosa criatura se escape].
- Atsainn Lasstssineaeiiirrrrr...
[Nenu siente cómo un frío intenso recorre su cuerpo. De repente escucha susurros en los oídos, susurros macabros, y le parece que todo ondea como si estuviera bajo un agua tenebrosa. Y de la misma forma que bajo el agua, le cuesta moverse. Es como en una pesadilla. Intenta continuar corriendo pero no consigue avanzar. Entonces se da cuenta, pero no está segura. Le parece notar que manos heladas e invisibles son las que la sujetan, impidiendo que se mueva].
[Iereas, que avanza unos metros tras Nenu, ve que la pequeña se queda completamente inmóvil en medio del salón, como si se hubiese congelado. Siente en su interior que una fuerza oscura se extiende delante suyo].
(Iris, aún con la espada clavada en el costado de Yorel, se detuvo al escuchar la amenaza de Razzmarena. Conocía bien el don de la invisibilidad porque su pueblo disponía de él. El Reino de Rapiet estuvo un tiempo oculto del mundo bajo una barrera invisible hasta que sobrevino el terremoto...)
- ¡Suéltala zorra! -amenazó clavando la espada en Yorel un poco más para hacer que se retorciera de dolor- ¡O le daré un giro a la espada dentro del costado de este desgraciado que hará que la herida no se le cierre nunca! -Su tono de voz se transformó en un susurro-. Te lo advierto, la paciencia no es una de mis virtudes.
[Lirio supo enseguida que era lo que debía hacer. Había estado esperando volando muy alto, pegada al techo de la habitación. No podía fallar, oh, no, la vida de su amiguita dependía de ella.
"Oh, por favor, por favor", pensó nerviosa, "amigos míos ayudadme, espíritus del bosque no me abandonéis, y prometo que no volveré a romper las telarañas de las sucias y feas arañitas y que no tiraré más babosas a Margarita ni a Zanahoria, por muy divertido que sea. Prometo que siempre me portaré bien".
Sobre la humana que sostenía la daga en el cuello de Lina, empezó a susurrar algo inaudible mientras bailaba y estiraba sus deditos muy concentrada en dirección a ella].
- Sol de verano que quema las flores y las plantas, rayo de tormenta que arde en el cielo, fuego de la tierra que calienta su corazón... Rojo, rojo, rojo de rosas y rubíes brillantes...
[Lucha en la habitación de Yorel;
Lirio Dorado invoca al espíritu del fuego contra Razzmarena:
- Magia natural: calentar metal
- Daño (d4): 2
- Puntos de golpe Razzmarena: 10 de 13
- Pg ahora: 8 (10 - 2)
Razzmarena no ve a Lirio encima suyo y Yorel está de espaldas, así que ninguno se percata de la presencia del hada.
Razzmarena nota que la empuñadura de la daga está un poco más caliente, pero desviada su atención como está no es consciente de ello hasta que la mano le arde porque la daga se ha puesto al rojo vivo. El olor a carne quemada llena la habitación. La reacción instintiva que cualquiera tendría sería tirar la daga, pero Razzmarena no parece ser cualquiera...]
- ¡No! -gritó al ver que Lasinia lanzaba su magia macabra contra la pequeña Nenu-. ¡Déjala! ¡No le hagas nada! -y lanzó de nuevo un ataque con su espada de dos manos haciendo acopio de todas sus fuerzas.
[Lucha en el salón;
Nael Piesplanos ataca con espada de dos manos a Lasinia Datsen:
- Tirada de ataque Nael (d20): 13
- Gac0 Nael (espada 2 manos): 16
- Golpea a: 3 (16 - 13)
- Armadura Lasinia: 2
--> No impacta (3 > 2)
Nael mueve la espada en un arco vertical dotado de tanta fuerza que sería capaz de partir a Lainia. Pero ella vuelve a hacer un movimiento antinatural en el que parecen desencajársele los huesos para después volver a unirse. La espada pasa por su lado a escasos centímetros y choca con estrépito contra el suelo, partiendo las baldosas].
La energía oscura seguía concentrándose delante tuyo, y su instinto le alertaba del peligro. Seguía sintiendose cansado, pero aquella energía le desconcertaba y le violentaba tanto que no tuvo más decisión que actuar.
Concentró unas cuantas energías, colocó los pies en posición e inició un extraño baile.
-Os invoco, criaturas de Leinay, protejedme con vuestro escudo sanador !Contradanza de la creación!
[Nenu, sorprendidísima por lo que le está ocurriendo, intenta deshacerse de esas manos invisibles y frías que percibe que le sujetan para que no pueda avanzar. Está indignada, pues comienza a escuchar susurros macabros alrededor suyo y intuye que eso sólo puede venir de Huesitos. Nenu no soporta sentirse inmóvil y la ira recorre su pequeño cuerpo. A pesar de encontrarse de espaldas a todos decide decirle un par de cosas a Lasinia]
- Tú, bellaca! Cúmulo de huesos! Dónde tienes el honor, es que lo dejaste enterrado en tu túmba o es que hoy no tocaba sacarlo a pasear? Eh? Que pasa, que para enfrentarte a mí tienes que paralizarme? Pero mujer, si soy un cuarto de ti, qué es lo que temes? Me parece que no fuiste muy bien tratada en la cama pues veo mucho odio en tu interior, estás demacrada! Bestia de las cloacas, jamás he visto perro más aburrido que tú!
[La danza de Iereas empezó a surtir efecto. Luces tenues empezaron a chisporrotear a su alrededor con cada paso de baile que daba. Esas luces, como estrellas rosadas, se fueron multiplicando cada vez más creando un remolino delante suyo, girando cada vez más rápido. Finalmente, cuando las estrellas empezaron a disiparse, se pudo ver que había algo bajo ellas].
[Era una criatura pequeña, tan pequeña que a Iereas le llegaba un palmo por debajo de la cintura. Su piel era suave y blanquísima, tanto que hasta daba la impresión de que se fuera a transparentar. Era muy delgada, tan esbelta y alargada a pesar de su baja estatura que sorprendía. Cualquiera diría que de un sólo puñetazo se rompería, tan frágil era su aspecto. De su espalda brotaban dos alas tan largas como su cuerpo, de tonos que iban del blanco al fucsia. Su ropa era como una lluvia de verano, parecía que gotas de plata blanca cayeran contínuamente sobre su cuerpo, como si una llovizna lo acariciase].
[La extraña ninfa miró a Iereas. Su cara era una indescriptible mezcla de asombro perpetuo e ingenuidad. Su mirada era amable, una sonrisa se adivinaba en ellos. Su pelo ondeaba como mecido por la brisa. Movió los carnosos labios como para decir algo, pero ningún sonido salió de su boca. Cerró los ojos, aleteó y sus manos danzaron con movientos gráciles y exquisitamente elegantes].
[Su protección cayó sobre Iereas como una bendición].
[Lucha en el salón;
Ninfa de la vida asiste a Iereas:
- Magia divina: escudo vital
- Curación (d4): 2
- Puntos de golpe Iereas: 15 de 21
- Pg ahora: 17 (15 + 2)
Iereas recibe la magia de la ninfa de la vida que acaba de invocar. Siente que algunas de sus heridas se cierran instantáneamente. Ahora está protegido por un escudo que le defiende contra lo maligno y lo proveniente del mundo de los muertos].
[Razzmarena no soltó la daga sino que la hundió más en la carne de Lina hasta hacerle brotar un hilillo de sangre. Miró extrañada a Iris decidida a hablarle]
- Sueltalo ya o no esperaré ni un momento más. Comienzo a ver como brota la sangre de su bonito cuello.
La invocación le había renovado parte de sus heridas, aunque le había dejado más débil a nivel espiritual.
No obstante, al verse protegido por el escudo de la ninfa de la vida, decidió seguir su trayecto. Su vista se detuvo un momento en la pequeña chiquilla que se encontraba retenida en aquel cúmulo de energía, pero al ver la fortaleza oral de la joven, siguió su camino hacia el hombre que le llamó. Se había curado y escudado gracias a la invocación, pero aun sentía el peligro mortal a su alrededor.
[Sigue a Iereas mirándole con misteriosa abnegación. Cuando llega a donde está esa criatura inmovilizada, la mira con curiosidad antes de proseguir su camino].
- ¡De acuerdo, de acuerdo! Lo dejaré, le sacaré la espada a tu amigo. Pero primero aparta ese cuchillo de Lina y apártate de ella.
(¿Qué era aquél olor? Carne quemada... provenía de la mujer. Su mano, ¿qué le pasaba? Se estaba quemando su mano...)
- Y como muestra de buen voluntad, para que veas que estoy dispuesto a dejarle ir si dejas a Lina... -con un rápido movimiento sacó la espada de Yorel, se colocó tras él y se la puso apuntando a la yugular-. Le voy a sacar la espada del costado. ¿Qué me dices, uno por el otro? No sé que tendréis en contra de Lina, pero siempre podéis matarla más adelante... los dos vivos. En cambio ahora perderías la vida de tu amigo.
- Rojo, rojo, rojo de rosas y rubíes brillantes...
[Lucha en la habitación de Yorel;
Lirio Dorado continúa invocando al espíritu del fuego contra Razzmarena:
- Magia natural: calentar metal
- Daño (d4): 4
- Puntos de golpe Razzmarena: 8 de 13
- Pg ahora: 4 (8 - 4)
La daga de Razzmarena sigue subiendo de temperatura. El dolor que siente en la mano es intenso].
Velar esta extasiado después de tan bella visión que Lailune le ha proporcionado. Velar siempre había soñado con poder llegar a ver una de aquellas mariposas y Lailune le había regalado esa visión. Era uno de los mejores regalos que nadie nunca le había hecho.
-Es precioso Lailune, muchísimas gracias! Creo que seria buena idea ir a nuestras estancias y descansar un rato no crees?
[Lira ve con envidia y celos la escena, esa sabandija estaba captando demasiado la atención de su hermano, tiene que hacer algo para volver a llamar su atención. Entonces es cuando se fija y ve la vara, la vara que ella no debía tocar, estaba muy cerca de ella, Velar la había dejado allí para poder atender mejor a las chicas.]
- Velar, me siento débil, quiero ir a la cama, aquí tienes tu vara, ¿te la acerco y nos vamos?
[Lira hace el amago de coger la vara sabiendo que eso hará saltar a su hermano.]
[Solo oír la presentación de Bashmar a Shina le repugna, pero que mejor placer que poder utilizar a ese sacerdote de tan “buena” religión para una vez restablecida poder pagarle con aquello que merecen todos los de su calaña.]
-Es todo un honor conoceros Bashmar. Gracias por acompañarme hasta aquí.
[Shina se encuentra realmente débil, ahora recostada cree q podría ser un bueno momento para descansar, su cuerpo no le acompaña, así que intenta relajarse y mejorar un poco, aunque no deja de estar atenta a todo lo que allí se acontece.
En ese momento llega el nuevo, Iereas, ve como este empieza a bailar, le intrigan sus gestos armónicos y coordinados, eso no es un simple baile… Entonces es cuando las luces revoloteaban a su alrededor y de la nada aparece ese pequeño ser. Los ojos de Shina se tornan en simples rendijas intentando fijarse en cada detalle de ese ser.]
Finalmente, pudo llegar hasta el almacén con el máximo de sus fuerzas. Dejó caer sus rodillas al suelo y envainó sus dos dagas. Se dirigió al hombre que le indicó su posición.
-Gracias. Te debo mi seguridad. Espero poderte devolver el favor-cogió aire de nuevo-.Mi nombre es Iereas.
- De nada joven, nada más le he visto en peligro y le he ayudado con mucho gusto, no tiene que devolverme nada. Aquí estará más a salvo que en el salón. Como le decía a la señora, me llamo Bashmar Mazadeplata, Sacerdote de Nuestra Misericordiosa Señora de la Creación, Diosa Suprema de la Vida. Y, como puedes ver, estamos en serios problemas con el monstruo que ya debes haber visto ahí fuera.
[Bashmar se percató entonces la presencia de la ninfa de la vida. Sintió un bien intenso en esa criatura, la paz emanaba de ella en ondas suaves y tranquilizadoras. Se sintió refortalecido].
- Sin duda es una curiosa compañía la vuestra. Eres un habilidoso mago. Si me disculpas voy a volver al salón, seguramente me necesitan.
[Dicho esto, se dispuso a salir del almacén, pero antes de dar un paso notó que delante de la puerta se extendía algo oscuro. Vio a Nenu paralizada, insultando al esqueleto como una loca. Se detuvo por precaución].
- ¿Qué te pasa pequeña? ¡¿Estás bien?!
[Lasinia se puso en pie de nuevo y se lanzó hacia su nuevo atacante -Yakro- con las palmas de las manos abiertas].
- Veeeennn...
[Lucha en el salón;
Lasinia Datsen ataca con las manos a Yakro:
- Tirada de ataque Lasinia (d20): 13 - 2(Yakro protegido contra el mal) - 2(Lasinia iracunda)
- Gac0 Lasinia (mano): 14
- Golpea a: 5 (14 - 9)
- Armadura Yakro (cuero): 7
--> Impacta (5 < 7), daño (1d10 + 2(Lasinia iracunda)): 5
- Puntos de golpe Yakro: 7 de 7
- Pg ahora: 2 (7 - 5)
Tras recibir el contacto mortal de Lasinia, Yakro siente que el frío de la muerte la recorre y cómo la vida se le escapa. Es un frío atroz, indoloro y extraño, un frío que hace que deje de sentir. Sabe que se ha debilitado aunque no tenga heridas visibles y por un momento se queda paralizado. Tras ese instante se recupera y puede volver a moverse].
Iereas se percató del peligro que suponía aquella especie de cadáver andante. Si recuperaba mínimamente el aire y la salud, ayudaría a los luchadores de la posada.
No obstante, percibió la mirada atenta de la mujer que se recostaba en el almacén. Sus ojos se fijaron largamente en la Ninfa de la vida.
Aunque se encontraba en un estado bastante lamentable, su semblante era intimidador. Su mirada atravesaba a la criatura con deseo, con delirio. No le gustó nada esa actitud, y temió por ella. Se dirigió a la Ninfa de la vida con una sonrisa.
-Ninfa de la vida, vuela hasta Bashmar Mazadeplata y cubrelo con tu manto benefactor. Cuando lo hayas hecho, desaparece lo más rápido posible y vuelve a tu letargo.
[La ninfa de la vida miró a Iereas absorta. Parecía que no entendía o no había escuchado sus palabras. Con lentitud, miró a Bashmar, luego de nuevo a su señor. Un aleteo de sus alas hizo flotar destellos en el aire. Sus labios se movieron, sus ojos se cerraron y sus elegantes movimientos tomaron a Bashmar como objeto, cayendo su protección sobre él].
[Tras esto, se desvaneció como su sólo hubiera sido una ilusión].
[Lucha en el salón;
Ninfa de la vida asiste a Bashmar:
- Magia divina: escudo vital
- Curación (d4): 4
- Puntos de golpe Bashmar: 16 de 50
- Pg ahora: 20 (16 + 4)
Bashmar recibe la magia de la ninfa de la vida. Siente que algunas de sus heridas se cierran instantáneamente. Ahora está protegido por un escudo que le defiende contra lo maligno y lo proveniente del mundo de los muertos].
[Nael observa la escena con impotencia, como si ocurriera a cámara lenta. Lasinia toca a Yakro con su mano de hueso y ve cómo la piel de éste pierde su color. Por un momento se torna violácea y Nael teme lo peor, pero luego Yakro parece recuperarse. Quiere golpear al esqueleto con su espada a toda velocidad, pero le pesa tanto como si estuviera sumergido bajo el mar. Un recuerdo cruza su mente como una flecha].
[Las aguas que lo rodearon eran violáceas como la piel de Yakro. Las sirenas rodeaban la embarcación enamorando a los incautos marinos, que ignorando la suerte que les esperaba se lanzaban a sus brazos en busca de un beso de amor. Pero no hay amor en la crueldad de las sirenas, sólo muerte. Nael se tapó a tiempo los oídos al escuchar la primera nota, sabía de la fatalidad de los cantos de aquellas criaturas por las leyendas que su tío le contó de niño. Por eso no oyó el crujido del mástil a sus espaldas, que se movía sin control en su dirección. Cuando momentos después volvió en sí, se estaba asfixiando. Intentó nadar hacia arriba, pero su armadura de placas pesaba demasiado. Se hundía como una roca. Sacó su daga y cortó los enganches. Ascendía a toda velocidad cuando se dio cuenta de que una sirena le miraba de cerca. Su tío le había advertido del peligro de sus cantos, pero nada le había dicho del peligro de su belleza. Aquella imagen se quedaría grabada para siempre en su retina. Los labios rosados que se acercaban a su boca, aquellos senos, la tersura de la piel, el ondear de los cabellos rubios cubiertos de nácar. Vio cómo su espada trazaba un arco lentamente en contra de su voluntad. Quiso detener su brazo para no destruir esa belleza, pero no pudo hacerlo. Un velo de ondas rojas se extendió a su alrededor cuando la espada se hundió en la suave carne de la sirena. Cuando llegó a la superficie, el barco había desaparecido].
[Respira hondo como si acabara de emerger de las profundidades. De nuevo ve al esqueleto enfrente de él y todo parece recuperar la velocidad. Su espada se lanza de nuevo hacia Lasinia].
[Lucha en el salón;
Nael Piesplanos ataca con espada de dos manos a Lasinia Datsen:
- Tirada de ataque Nael (d20): 14
- Gac0 Nael (espada 2 manos): 16
- Golpea a: 2 (16 - 14)
- Armadura Lasinia: 2
--> Impacta (2 <= 2), daño (1d10+3): 12
Nael empuja la espada con ambas manos en dirección a Lasinia. Ocupada como está quitando la vida a Yakro, no tiene tiempo de apartarse, así que recibe el impacto del acero en los huesos de las piernas. El golpe la hace arrodillarse en el suelo].
- De nada -responde encantadoramente a Velar-. Sabía que te gustaría. Agradezco tu interés, pero no estoy cansada -en realidad no parece tener ni un sólo rasguño, a pesar de todo-, creo que voy a volver al salón. Pero antes debo cambiarme, estoy horrible -añade mientras busca algo en su mochila-. Velar, ¿serías tan amable de sostener esta sábana para que pueda cambiarme detrás de ella? Te lo agradecería mucho.
[Velar queda algo abrumado por la petición de Lailune, se gira un momento y mira a su hermana.]
- Ayudo un momento a Lailune y enseguida vamos a nuestra habitación.
[Se incorpora y cede gentilmente su mano para ayudar a levantarse a Lailune.]
- Será un placer sostener tu sabana ¿Cómo quieres que te ayude?
[Entonces fue cuando su mente reaccionó, quizás fuera a cambiarse allí mismo, hacia donde debía mirar él, le encantaría echar un vistazo, Lailune le resultaba tremendamente atractiva, pero sabia que debía contenerse, sus pómulos se sonrojaron un poco, todo seguido dirigió su vista al suelo.]
[Lira mira asombrada la escena, “esa…, esa niñata…” la rabia le corroe por dentro, pero no es el momento de exteriorizarlo, ahora ha de saber aguantarse las ganas, ya llegará el momento de poder intervenir, ya llegará cuando ella pueda disfrutar tanto o más de lo que lo esta haciendo su hermano con esa Lailune, aunque duda que lo que se le esta pasando por la cabeza agrade lo más mínimo a la propia Lailune, y eso aún le hace sentir mejor. No puede evitar estallar en carcajadas]
-Jajajajaja!
[Instantáneamente reacciona.]
-Perdón me he acordado de un comentario de Nenu y ahora le he encontrado la gracia, no quería molestaros…
[Lailune mira a Lira con cara de pensar que la pobre está un poco loca a estas alturas. Piensa que debe de tratarse del golpe que se ha dado en la cabeza con la caída. Pobrecilla].
- Así Velar, sujétala así -le dice mientras le hace subir las manos más arriba de su cabeza, hasta que Velar estira los brazos hacia arriba evitando cualquier forma de que haya un contacto visual-. Sólo será un momento.
[Pegada a la sábana, se ve que Lailune está haciendo algunos movimientos. Acto seguido se oyen un par de golpes. No han pasado ni diez segundos desde que puso la sábana y Lailune ya la retira. Ahora va vestida con un traje gris oscuro de volantes blancos, muy parecido a su traje habitual. Su vara también ha cambiado de color, de forma que va a juego con el traje. Sus curvas se estilizan con el color oscuro de su ropa].
- Ya está, así está mejor, ¿verdad? -afirma satisfecha mientras se peina un poco con la mano-. Ahora voy a ir al salón, tengo que averiguar qué es lo que ha pasado para que la posada tenga estas grietas -dice mientras recorre una de ellas con su dedo-. Que descanseis.
[Lailune se va escaleras abajo moviendo sus caderas graciosamente, con su sinuoso estilo de caminar].
Iereas vió como la Ninfa se desvanecía y desaparecía por completo. Por suerte, su escudo todavía protegía su cuerpo y parte de sus heridas habían sanado. Sintió que se encontraba seguro en el almacén, aunque estuviese acompañado de aquella extraña mujer. No obstante, intentó no prestarle atención y fijó su miranda en el cadáver ante el cual estaban luchando en alianza todos aquellos guerreros. Estudiaba cómo controlaba el poder de la muerte, mientras intentaba acabar con todos ellos.
Supo que tenía que ayudar en aquella lucha, pero aun no se veía en condiciones. Esperaría un poco más, aunque su mano derecha ya había desenvainado su daga otra vez...
[Shina no deja de observar aquel pequeño ente, cuando este desparece sus ojos vuelven a abrirse y observa a aquel que lo ha invocado. Para ella un nuevo e interesante huésped…]
-¡Perdona! ¡Tú, el nuevo! Te importaría acercarte, estoy algo débil y apenas puedo moverme… Me llamo Shina, ¿y tú?
[Velar se queda asombrado con la rapidez con la que Lailune se cambia, esta claro que eso es alguna clase de técnica o magia, la verdad es que cada vez que descubre una de las artes de esta chica le resulta más atractiva, y no en el aspecto físico.]
- Lailune si no vas muy rápida te acompañamos hasta el salón después nos iremos a nuestro cuarto.
[Velar se acerca a su vara y la coge seguidamente, se acerca a su hermana y se agacha dándole la espalda.]
- Sube hermanita que te llevo.
[Lira no se lo piensa dos veces y sube a caballito a la espalada de su hermano recostando todo su cuerpo en su espalda y poniendo la barbilla en el hombro derecho de su hermano. Se siente a gusto teniendo a su hermano tan cerca, lo abraza con todas sus fuerzas y eso hace feliz a Velar.]
[Yakro siente un frió muy intenso en su cuerpo cuando Lasinia le toca. Le parece como si sus sentidos dejaran de funcionar, como si todo lo que le une al mundo fisco desapareciera por un instante. Siente debilidad y apoya una rodilla en el suelo, el dolor cesa y al momento ve como Nael impacta su espada en Lasinia. Se mira, no ve ninguna herida, pero se siente algo más débil.]
- ¡Buen golpe Nael!
[Mientras se incorpora ve como Lasinia se arrodilla y pone su mano en le suelo, su anillo azul reluce, cree que es su momento y ataca con todas sus fuerzas, utiliza su maza contra la mano de Lasinia para poder intentar romper su mano y su anillo.]
[Lucha en el salón;
Yakro ataca con maza a Lasinia Datsen:
- Tirada de ataque Yakro (d20): 15 - 3 (tiro de precisión)
- Gac0 Yakro (maza): 20
- Golpea a: 8 (20 - 12)
- Armadura Lasinia: 2 + 2(en el suelo)
--> No impacta (8 > 4)
Yakro empuña la maza con fuerza pero cuando está a punto de alcanzar la mano de Lasinia, ésta la alza del suelo. La maza impacta con estruendo en las baldosas, haciendo temblar a Yakro. Ahora se da cuenta de que mirar fijamente el potente brillo del anillo le ha dejado momentaneamente ciego. Sólo ve luces blancas].
[Lasinia se incorpora con un latigazo de ira recorriéndole el cuerpo, por un lado por los contínuos insultos de la asquerosa criaturita esa, y por otro por los golpes que está recibiendo sin motivo. Es una ira que la ciega tanto que sólo puede pensar en matar. Carece de la concentración necesaria para conjurar su magia. Ve la maza de Yakro impactar delante suyo y lo mira con sus ojos de fuego. Instintivamente sabe que es más débil que el otro, y que para llegar hasta la maldita criaturita sólo tiene que quitarlo de en medio. Mira después al caballero, deseando arrancarle el corazón].
[Se lanza con sus garras de hueso hacia Yakro, en un ataque furioso].
[Lucha en el salón;
Lasinia Datsen ataca con las manos a Yakro:
- Tirada de ataque Lasinia (d20): 20 - 2(Yakro protegido contra el mal) - 2(Lasinia iracunda)
- Gac0 Lasinia (mano): 14
- Golpea a: -2 (14 - 16)
- Armadura Yakro (cuero): 7 + 1(cegado)
--> Impacta (-2 < 7), daño (1d10 + 2(Lasinia iracunda)): 9
- Puntos de golpe Yakro: 2 de 7
- Pg ahora: -7 (2 - 9)
Lasinia alcanza a Yakro con sus garras de hueso en un abrazo mortal. Además de notar su contacto mortífero, Yakro siente como los dedos de hueso arañan con violencia su piel una y otra vez, desgarrándole. Siénte que la vida se le escapa y que el frío de la nada se apodera de él cuando pierde el conocimiento.
Yakro está muy mal herido, y si no es asistido inmediatamente perecerá sin remedio].
[Nael no quiere creer lo que ven sus ojos. Se niega a creerlo. Yakro yace inmóvil entre los brazos de Lasinia mientras ella continúa desgarrándole la piel].
- ¡¡Noooooo!! ¡MALDITA SEAS!
[Su propio grito le arrastró al pasado de nuevo. Recordó que hizo el mismo grito al ver que el barco no estaba cuando llegó a la superficie del mar. No estaba cerca de tierra firme, y aunque era un experto nadador no sabía cuanto tiempo podría aguantar. La espada le pesaba demasiado, pero no estaba dispuesto a desprenderse de ella. Llevaba tres horas nadando cuando vio que un barco se acercaba. Les hizo señales y tuvo suerte, porque le vieron. Pero más le valdría haberse quedado en el mar. Era un barco corsario. Los piratas llevaban multitud de esclavos en las bodegas para satisfacer las demandas del mercado negro. A él lo desarmaron y lo metieron entre ellos. Vio que un pirata mataba a uno de los esclavos porque éste se había negado a lamerle las botas. La ira que le recorrió fue la misma que ahora sentía al ver a Yakro en los brazos del esqueleto].
[Nael se lanza con la espada de dos manos para darle el golpe más fuerte que pueda por la espalda a Lasinia].
[Lucha en el salón;
Nael Piesplanos ataca con espada de dos manos a Lasinia Datsen:
- Tirada de ataque Nael (d20): 19 (crítico, dañox2)
- Gac0 Nael (espada 2 manos): 16
- Golpea a: -3 (16 - 19)
- Armadura Lasinia: 2 + 2(de espaldas)
--> Impacta (-3 < 4), daño (1d10+3): 13 x 2 = 26
La ira guía las manos de Nael imprimiéndoles tanta fuerza que propina un golpe brutal a Lasinia en pleno cráneo. El hueso se quiebra ante el impacto de la espada, que queda encajada en el centro de la cabeza.
Lasinia suelta a Yakro, que cae al suelo como un fardo vacío. Se lleva las manos a la cabeza. Entre las cuencas de sus ojos nota algo frío y afilado: el espadón del caballero].
- Como quieras, Velar -dice Lailune distraída, sin ni siquiera girarse ni aminorar su marcha.
[Estaba concentrada pensando en lo que había ocurrido en la posada. Las grietas de las paredes, cómo habían salido ellos disparados por la escalera, el ruido... Al recordar sintió de nuevo la fuerza que la había lanzado volando, arrolladora. ¿Qué era? ¿Qué la había lanzado por los aires sin ni siquiera tocarla? ¿De dónde procedía? Recordó su situación en la escalera cuando ella iba invisible tras los hermanos, antes de salir volando y perder el conocimiento. Entonces cayó en la cuenta. Fue corriendo hasta la estancia de la cripta y comprobó las grietas de las paredes. Ella tenía razón].
[Dio media vuelta y se puso a correr frenéticamente escaleras arriba, en la dirección en que creía que procedió aquella fuerza, en dirección a la habitación de Téndaz].
- Lo siento Velar -dijo al pasar por su lado-, pero creo que he descubierto algo. ¡Nos vemos más tarde!
Iereas escuchó la voz de Shina. Se acercó y le contestó.
-Soy Iereas. ¿Qué te sucede? ¿Quién te ha dejado...
No pudo acabar la frase. Un grito que provenía del salón le interrumpió. Entonces pudo ver cómo caía al suelo inerte uno de los luchadores. Vió como ese cuerpo no mostraba ningún signo de vida. Tanteó sus fuerzas y decidió envainar su daga. Concentró su energía en una última danza.
-Leinay, diosa de la vida, invoco tu poder más sagrado de preservar la vida. Recupera la vida del caballero de la maza. ¡Contradanza de la creación!
Volvieron los destellos rosados y las luces blanquecinas a recubrir los gestos acompasados de Iereas. Esta vez, era más impresionante, más magnífica, más sublime, había más energía. Una pequeña flor surgió del suelo. Iba creciendo y madurando hasta que sus pétalos vaporosos iban abriéndose hasta mostrar a un ser de Leinay.
"Iereas sabía que había invocado demasiadas veces aquel día, y su espíritu estaba resentido de tanta agitación. Cayó de rodillas, cayó de bruces al suelo y cerró los ojos. Tenía mucho sueño."
[De los vaporosos pétalos que brotaron del suelo emergió una increíble mariposa. Era tan grande como Nenu y tan espectacular como una lluvia de colores.
Tenía en sus alas todos los colores que puedan imaginarse en el más intenso de los sueños de un niño. Combinaciones que iban y venían, que giraban y se arremolinaban sobre sí mismas en sorpresas de amarillo y esperanzas de verde, explosiones de rojo y cascadas de azul.
Pero lo más impresionante de la mariposa era su cola. La cola de un pavo real palidecería ante la esplendorosidad de la cola de esa criatura. Numerosos filamentos de graciosas formas, coronadas por plumas tan etéreas como los suspiros que emitían].
[Los brillantes ojos de la mariposa se posaron en Iereas. Voló entre reflejos multicolores hasta posarse sobre él, que yacía tumbado en el suelo, ya dormido. Si hubiera estado despierto, Iereas hubiera sentido que era tan liviana como una palabra de agradecimiento. Después, voló hasta situarse sobre Yakro y empezó a desprender pequeños destellos que, como estrellas, cayeron sobre él devolviendo el color a su carne y la expresión a su rostro].
[Lucha en el salón;
Mariposa Sacra asiste a Yakro:
- Magia divina: curar heridas ligeras
- Curación (d8): 6
- Puntos de golpe Yakro: -3 de 7
- Pg ahora: 1 (sanar pg negativos pone a 1)
Yakro recibe la curación de la mariposa que ha invocado Iereas. Siente que su cuerpo vuelve a la vida mientras recupera el conocimiento.
Después de haber estado a punto de morir, Yakro está exhausto. No puede hacer más que caminar con mucha dificultad].
[Bashmar notó como la bendición de la ninfa de la vida caía sobre él en forma de un escudo protector. Sintió que el poder del mundo de los muertos que se extendía por delante suyo ya no era una amenaza. Sintió agradecimiento por Iereas, el extraño mago, pero no tenía tiempo de darle las gracias].
- Nenu, pequeña, ¿estás bien, te duele algo? -no se movía, estaba como congelada. Un vistazo con más detenimiento le permitió ver que eran las manos de los muertos las que le sujetaban en realidad. Manos frías que deseaban arrancar la vida de los vivos. Vio que las partes de piel donde la estaban agarrando se estaban volviendo azuladas. Tenía que sacarla de ahí.
[Cogió su medallón sagrado y lo empuñó con fe, haciendo caso omiso de la gran mariposa que ahora volaba por el salón].
- ¡Oh, Diosa de la Creación, oh, Leinay! Invoco a todas tus criaturas que caminan por las tierras de este mundo. Invoco la fuerza de los corazones y la pureza de los espíritus inocentes bendecidos por ti, mi Señora. Que tu gracia entre en mí y les deslumbre su brillo -su símbolo comenzó a iluminarse-. Espíritus de los difuntos que ahora regresáis, que el mal que os atormenta os abandone, descansad de nuevo en paz.
[La súplica de Bashmar no parecer tener ningún efecto sobre las manos invisibles que sostienen a Nenu].
[Fanshira pone el pie sobre el suelo del salón privado. Se desata la cuerda de la cintura y la deja colgando como el hilo ya inútil de una araña. Mira a Téndaz con una mueca de triunfo en el rostro. Se acerca lentamente, saboreando cada paso y cada segundo. Finalmente, se agacha sobre él].
- Vaya, vaya, señor posadero... No parece ahora tan gracioso tirado en el suelo como la basura que en realidad es -dice mientras le da una patada en el costado con toda la fuerza de la que es capaz. El cuerpo de Téndaz se tambalea como un saco de patatas.
[Después hurga entre los bolsillos de Téndaz buscando algo que le llame la atención].
[Fanshira encuentra su medallón sacerdotal en uno de los bolsillos de Téndaz y, en otro, una llave. En el delantal está su esfera mágica, que ahora está de color gris].
[Fanshira toma su medallón y se lo cuelga al cuello. Ahora se siente mucho mejor. Da otra patada al posadero por haberle quitado el símbolo sagrado de su deidad y toma la llave y la esfera. Ahora se encuentra mucho mejor todavía. Después se dirige hacia la puerta de salida del salón privado, pero se detiene y vuelve hasta el cuerpo de Téndaz. Una sombra de ira cruza su rostro. Escupe sobre el cuerpo y le da otra patada una vez más].
- Majadero -dice con rencor-. Te dije que me las pagarías.
[En ese momento escucha el golpe que hace el acero al chocar contra el hueso. Se imagina que aún luchan contra el esqueleto de aquella mujer en el salón principal].
- Es tu amada, ¿verdad? -le dice a Téndaz con una sonrisa socarrona-. Ya sé cómo quitarla de en medio, lo he descubierto. Podría ir al salón y ayudarles... pero mejor esperaré aquí un rato más. Que los mate a todos es más divertido, ¿no crees? Sí, estoy se acuerdo en que no me lo puedo perder, claro que no. No, no, no, insisto -su risa macabra llena el aire-. De acuerdo, si insistes iré yo primero, para algo soy una dama.
[Se acerca hasta la puerta y la abre para mirar de soslayo lo que ocurre en el salón].
[Cuando Fanshira intenta abrir la puerta del salón privado, se da cuenta de que está cerrada con llave].
[Fanshira usa la llave que ha obtenido de Téndaz para abrir la puerta del salón privado].
- ¿Pudiera ser esta la llave maestra?
[La llave que Fanshira ha tomado del bolsillo de Téndaz abre la puerta del salón privado].
[Fanshira, desde la seguridad de la lejanía, observa que Nenu está congelada cerca de la puerta del almacén. Ve cómo Lasinia acaba con Yakro, ese insípido tipejo, y cómo Nael le incrusta por la espalda su espadón en la cabeza].
- Bravo... -el espectáculo la está divirtiendo muchísimo.
[Luego ve a una persona que no conoce salir del almacén. Una persona que tampoco olvidará por lo horroroso de su atuendo. En verdad le parece que haya salido de los campos de flores de la repugnante Amarinia, la Diosa del Amor. El asco que le produce ver a ese muchacho le hace torcer la boca involuntariamente en una mueca de desaprobación. De todas formas se sorprende cuando ve que invoca a una rara mariposa que sana a Yakro].
- Maldición, ¿otro sanador?